SEÑOR… Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás. No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso. Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.
¡Señor…si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!
Mahatma Gandhi
Oh, amado Jesús. Ayúdame a esparcir Tu fragancia por donde quiera que vaya.
¡Oh, dulce Nombre! Nombre de Jesús, nombre de la vida, de la salud, de la alegría, del bien, del amor; nombre precioso, regocijador, glorioso y agradable; nombre que fortifica al pecador; nombre que salva, conduce, gobierna y conserva todo. Haced, piadosísimo Jesús, que por la fuerza de este dulcísimo Nombre se aleje de mí el demonio. Iluminadme, Señor, pues estoy ciego; disipad mi sordera, enderezadme, pues soy cojo; devolvedme la palabra pues soy mudo; curad mi lepra, devolvedme la salud y, en una palabra resucitarme, pues estoy muerto. Dadme la vida y rodearme por todas partes a fin de que abroquelado y fortificado con ese Santo Nombre viva siempre en voz, alabándoos y honrándoos, por cuanto todo es debido y sois e l mas digno de gloria. Piadosísimo Jesús, concededme los bienes y la tranquilidad que gozan tus elegidos, y haz que huya el demonio de mi lado; cúrame las enfermedades que padezco, físicas y morales, y bendeciré tu nombre con la misma fe que ahora, lo hago, sin saber si soy digno de tu piedad; Siempre estarás en mi corazón, aunque no me compadezcas, y estoy seguro, de que, con mi adoración, aunque no me oigas, si no gozo por lo menos no sufriré, por que el demonio huirá de mí por no escuchar sin rabia y desconsolado mi plegaria hacia ti, llena de humildad y cariño. Bondad tan santa como la tuya no dejara de extenderse hasta este pecador, que te ruega y suplica con toda su alma, corazón y vida, lo tomes bajo tu protección y amparo para que sea libre de tentaciones para que pueda vivir y morir en tu Santa Gracia. Amen
Oh Jesús, a través de tu compasión,
Líbrame Señor, yo te lo ruego de todo corazón, de cuantos males pasados, presentes y futuros, tanto del alma como del cuerpo, puedan aquejarme, concediéndome por vuestra bondad la paz, la salud, la tranquilidad y cuanto pueda redundar en la honra y gloria vuestra. Sedme propicio, Dios y creador mío, y acordarme la paz y la salud durante mi vida, haciendo que esta vuestra criatura logre siempre estar asistida del socorro de vuestra misericordia y que no sea jamás esclava del pecado ni del temor de ninguna turbación; por el mismo Jesucristo vuestro hijo, nuestro Señor, que siendo Dios vive en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Así sea. Que la paz del Señor sea siempre contigo. Así sea. Que esta paz celeste, Señor, que has dejado a tus discípulos, permanezca siempre firme en mi corazón y sea siempre entre mis enemigos y yo como muralla infranqueable. Que la paz Señor, su cara, su cuerpo me ayuden y protejan mi alma y mi cuerpo. Así sea. Cordero de Dios, nacido de la Virgen María, que al estar en la cruz has lavado al mundo de sus pecados, ten piedad de mi alma y de mi cuerpo; Cristo Cordero de Dios, inmolado por el bien del mundo, ten piedad de mi alma y de mi cuerpo; Cordero de Dios, por el cual todos los fieles han sido salvados, dadme tu paz eterna así en la vida de la muerte como en la muerte de la vida. Así sea.




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