Corazón de María

“El Corazón de la Madre es en todo semejante al Corazón del Hijo. También la Bienaventurada Virgen es para la Iglesia una presencia de paz y de reconciliación: ¿No es Ella quien, por medio del Ángel Gabriel, recibió el mayor mensaje de reconciliación y de paz que Dios haya jamás enviado al género humano (Lc. 1,26-38)?

María dio a luz a Aquel que es nuestra reconciliación; Ella estaba al pie de la Cruz cuando, en la Sangre del Hijo, Dios reconcilió “con Él todas las cosas” (Col 1,20); ahora, glorificada en el cielo, tiene -como recuerda una plegaria litúrgica- “un corazón lleno de misericordia hacia los pecadores, que, volviendo la mirada a su caridad materna, en Ella se refugian e imploran el perdón de Dios…” (Juan Pablo II. Ángelus. Domingo 3 de septiembre de 1989).

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Novena de confianza a la Virgen María

Madre amable de mi vida
Auxilio de los Cristianos,
La gracia que necesito
Pongo en Tus benditas manos.

Dios te salve María……….

Tú que sabes mis pesares
Pues todos te los confío
Da la paz a los turbados
Y alivio al corazón mío.

Dios te salve María………

Y aunque Tu amor no merezco
No recurriré a Tì en vano
Pues eres Madre de Dios
Y auxilio de los Cristianos.

Dios te salve María………

Acuérdate, ¡Oh Madre Santa!
Que jamás se oyó decir
Que alguno te haya implorado
Sin tu auxilio recibir.
Por eso con fe y confianza
Lleno de amor y esperanza
Este favor yo te pido:
Pedir la gracia que se desea y decir 7 veces:
“Santa María Milagrosa, ruega al Señor Jesús por nosotros, y por el mundo entero”.

Vigilia del Papa contra la “indiferencia”.

Elmundo.es

Francisco presidió esta noche en la basílica de San Pedro su primera Vigilia Pascual, en cuya homilía dijo que la resurrección de Cristo es la victoria sobre el mal y lo que oprime en la vida yinvitó a los que son “indiferentes” ante Dios, “que arriesguen, ya que no quedarán decepcionados”.

El Papa afirmó también que no hay situaciones que Dios no pueda cambiar y que no hay pecado que no pueda perdonar si nos abrimos a él y que por ello no debemos perder la confianza.

En la noche en la que la Iglesia celebra la “madre de todas las vigilias”, el pontífice, de 76 años, dijo que con la resurrección de Cristo nada es igual en la vida de los hombres y en la historia de la humanidad, que la resurrección es la victoria sobre el pecado, sobre el mal, sobre la muerte, sobre todo lo que oprime la vida, y le da un rostro menos humano.

“Acepta que Jesús Resucitado entre en tu vida, acógelo como amigo, con confianza: ¡Él es la vida! Si hasta ahora has estado lejos de él, da un pequeño paso, te acogerá con los brazos abiertos. Si eres indiferente, acepta arriesgar: no quedarás decepcionado”, afirmó el papa.

El Obispo de Roma añadió: “Si te parece difícil seguirlo, no tengas miedo, confía en él, ten la seguridad de que él está cerca de ti, está contigo, y te dará la paz que buscas y la fuerza para vivir como él quiere”.

Las sorpresas

Comentando el evangelio de Lucas cuando las mujeres van al sepulcro y está vacío y se quedan perplejas, Francisco dijo que eso pasa también a nosotros cuando ocurre algo verdaderamente nuevo respecto a lo de todos los días, “nos quedamos parados, no lo entendemos, no sabemos cómo afrontarlo”.

“A menudo, la novedad nos da miedo, también la novedad que Dios nos trae. Somos como los apóstoles del Evangelio: muchas veces preferimos mantener nuestras seguridades. Tenemos miedo de las sorpresas de Dios. Él nos sorprende siempre”, dijo el papa.

Francisco exhortó a los fieles no cerrarse a la “novedad que Dios quiere traer a nuestras vidas”.

“¿Estamos acaso con frecuencia cansados, decepcionados, tristes; sentimos el peso de nuestros pecados, pensamos no lo podemos conseguir? No nos encerremos en nosotros mismos, no perdamos la confianza, nunca nos resignemos: no hay situaciones que Dios no pueda cambiar, no hay pecado que no pueda perdonar si nos abrimos a él”, afirmó.

El Pontífice invitó a los fieles a que “hagan memoria” de lo que Dios hace por ello, del camino recorrido, ya que ello abre el corazón de par en par para el futuro.

“Pidamos al Señor que nos haga partícipes de su resurrección<7strong>, nos abra a su novedad que transforma, a las sorpresas, tan bellas, que seamos capaces de sentirlo vivo y actuando en medio de nosotros”, agregó.

Luz purificadora

La Vigilia Pascual o ‘Lucernario’ es uno de los ritos más antiguos de la liturgia y se celebra en esta noche del Sábado Santo que San Agustín llamó “madre de todas las vigilias”, en alusión a la espera de la Resurrección del Hijo de Dios.

Comenzó en el atrio de la basílica, en medio del más hondo de los silencios, con la bendición del fuego nuevo y el encendido del cirio pascual, símbolo de Cristo, ‘Luz del Mundo’.

El Papa Francisco realizó con un punzónuna incisión sobre el cirio pascual, grabando una cruz, la primera y la última letra del alfabeto griego -alfa y omega- y la cifra del año 2013.

A la vez pronunció en latín la frase “Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega. A Él pertenece el tiempo y los siglos, a Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos.

Después comenzó la procesión hacia el altar mayor, en medio de una total oscuridad en el templo, iluminado poco a poco con las velas de las miles de personas que lo abarrotaban, que fueron encendidas una a una con la llama procedente del Cirio Pascual.

Una vez llegado al altar mayor se encendieron todas las luces y comenzó el canto del Exultet, o pregón pascual, un recorrido sintético de la historia de la salvación.

Siguiendo una tradición de la Iglesia primitiva, en la que los catecúmenos (adultos que aspiran al bautismo) eran bautizados en la noche de la Vigilia Pascual, el Obispo de Roma, revestido con ornamentos blancos, bautizó a cuatro catecúmenos, un italiano, un albanés, un ruso y un estadounidense originario de Vietnam.

A los cuatro besó tras la confirmación.

Francisco oficiará mañana en la plaza de San Pedro la misa del Domingo de Resurrección y después leerá el Mensaje Pascual e impartirá la bendición “Urbi et Orbi”.

El recinto ya ha sido adornado con 40.000 flores multicolores procedentes de Holanda

15ª Estación.- Jesús resucita de entre los muertos

         “El primer día de la semana, de madrugada, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron quitada la losa, entraron y no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. No sabían qué pensar de aquello, cuando se les presentaron dos hombres con vestidos resplandecientes; despavoridas, miraban la suelo, y ellos les dijeron. -¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Acordaos de lo que os dijo estando todavía en Galilea: ‘Este Hombre tiene que ser entregado en manos de gente pecadora y ser crucificado, pero al tercer día resucitará’. Recordaron sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los demás”   (Lc. 24, 1-8)

Oración:

Señor Jesús, la esperanza no defrauda, la vida se abre camino. Tu confianza en el Padre se ve recompensada. La resurrección ilumina y da sentido a la pasión y a la cruz. Señor, tengo fe, pero aumenta y fortalece mi poca fe.

Oración por nuestros enemigos

Oracion para nuestros enemigos y para los que nos quieren mal

Jesús dijo: “Amad también a vuestros enemigos”. Esta máxima es lo sublime de la caridad cristiana; pero Jesús no quiere decir con esto que debamos tener con nuestros enemigos la misma ternura que tenemos con nuestros amigos; nos quiso decir con estas palabras, que olvidemos sus ofensas, que les perdonemos el daño que nos han hecho, devolviéndoles bien por mal. Además el mérito que resulta de ello a los ojos de Dios, es manifestar a los ojos de los hombres la verdadera superioridad.

Oración.

Dios mío, yo perdono a __________ el mal que me ha hecho y el que ha querido hacerme, así como deseo que tu me perdones, y que él mismo me perdone lo que yo haya podido hacer contra él. Si lo has colocado a mi paso como una prueba, que se cumpla tu voluntad.

Desvia de mí, Dios mío, la idea de maldecirle y todo deseo malévolo contra él. Has que yo no experimente ninguna alegría por las desgracias que pueda tener, ni pena por los bienes que puedan concedérsele, con el fin de no manchar mi alma con pensamientos indignos de un cristiano.

Señor, que tu bondad se extienda sobre él y le conduzca mejores sentimientos respecto a mí.

Inspirame el olvido del mal y el recuerdo del bien. Que ni el odio, ni el rencor, ni el deseo de volverle mal por mal, entren en mi corazón, porque el odio y la venganza sólo pertenecen a los espíritus malos, encarnados y desencarnados.

Por el contrario, que esté pronto a tenderle fraternalmente la mano, a volverle bien por mal y a socorrerle si me es posible.

Deseo, para probar la sinceridad de mis palabras, que se me ofrezca la ocasión de serle útil; pero sobre todo, Dios mío, preservame de hacer nada por orgullo u ostentación confundiéndole con una generosidad humillante, lo que me haría perder el fruto de mi acción, porque entonces merecería que se me aplicasen aquellas palabras de Cristo: “Tú recibiste ya la recompensa”.

Amen a sus enemigos y oren por quienes lo persiguen. Mateo 5:44.

El primer Angelus del Papa Francisco

 

ANGELUS [1]

V. El Ángel del Señor anunció a María,
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Avemaría.

V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mi según tu palabra.
Avemaría.

V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Avemaría.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración
Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
R. Amén

UNA BONITA ORACIÓN DE MONSEÑOR BERGOGLIO (PAPA FRANCISCO).

1.El pulgar es el más cercano a ti. Asi que empieza orando por quienes estan más cerca de ti. Son las personas más fáciles de recordar. Orar por nuestros seres queridos es “una dulce obligación”

2.El siguiente dedo es el indice. Ora por quienes enseñan, instruyen y sanan. Esto incluye a los maestros, profesores, médicos y sacerdotes. Ellos necesitan apoyo y sabiduria para indicar la dirección correcta a los demás. Tenlos siempre presentes en tus oraciones.

3. El siguiente dedo es el más alto. Nos recuerda a nuestros líderes. Ora por el presidente, los congresistas, los empresarios, y los gerentes. Estas personas dirigen los destinos de nuestra patria y guian a la opinión pública.. Necesitan la guia de Dios.

4.El cuarto dedo es nuestro dedo anular. Aunque a muchos les sorprenda, es nuestro dedo más debil, como te lo puede decir cualquier profesor de piano. Debe recordarnos orar por los más debiles, con muchos problemas o postrados por las enfermedades. Necesitan tus oraciones de día y de noche. Nunca será demasiado lo que ores por ellos. También debe invitarnos a orar por los matrimonios.

5.Y por último está nuestro dedo meñique, el más pequeño de todos los dedos, que es como debemos vernos ante Dios y los demás. Como dice la Biblia “los últimos serán los primeros”. Tu meñique debe recordarte orar por ti. Cuando ya hayas orado por los otros cuatro grupos verás tus propias necesidades en la perspectiva correcta, y podrás orar mejor por las tuyas.

 

Elmundo.es Irene Hdez. Velasco (Corresponsal) | Roma

Decidir llamarse Francisco en sí mismo tan revelador como escribir una larga y sesuda encíclica. Pero esta mañana, en su primer encuentro con los periodistas, el Papa ha explicado por qué adoptó el nombre de San Francisco de Asís, el santo de la pobreza y de la paz. “¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!”, ha asegurado.
Y no sólo eso. A los miles de periodistas congregados en el aula Pablo VI del Vaticano Francisco les ha dado la bendición más exquisita, tolerante y bondadosa que se recuerde que haya ofrecido nunca un Papa: “Muchos de ustedes no pertenecen a la Iglesia católica, otros no son creyentes. De corazón les doy la bendición en silencio, respetándoles, pero sabiendo que cada uno de ustedes es hijo de Dios”, ha asegurado en español, su lengua materna, metiéndose a todo el auditorio en el bolsillo.
“Este Papa es increíble”, era el comentario unánime de los periodistas a la salida de la audiencia con Francisco. “Va a ser un Pontífice revolucionario”. “En una semana este argentino es capaz de poner el Vaticano patas arriba”. “Es demasiado bueno para ser verdad”. Todo en esa línea.
Francisco sigue rompiendo moldes, y está mañana se ha convertido en el primer Papa que revela algunos detalles del Cónclave.
El Papa leía un discurso en el que analizaba la tarea de comunicar cuando, en un momento dado, ha aparcado el texto y se ha puesto a hablar espontáneamente. “Algunos no sabrán por qué he decidido llamarme Francisco. Os voy a contar una historia…”, ha comenzado.
El Pontífice ha explicado que durante el Cónclave estaba sentado en la capilla Sixtina junto al cardenal brasileño Claudio Humes, ex arzobispo de São Paolo y ex prefecto de la Congregación para el Clero. “Un gran amigo”, en palabras de Francisco. “Cuando la cosa comenzaba a ponerse peligrosa, me reconfortaba”.
Cuando consiguió los 77 votos necesarios para convertirse en Papa, el Papa ha contado que los cardenales rompieron a aplaudir. “Humes me abrazó, me besó y me dijo: ‘No te olvides de los pobres'”. Esas palabras: los pobres. Pensé en san Francisco de Asís. Luego pensé en las guerras, mientras el escrutinio proseguía. Pensé en Francisco, el nombre de la paz. Y así entro ese nombre en mi corazón: Francisco de Asís. El hombre de los pobres, de la paz, que ama y custodia al creador. Y en este momento con el creador no tenemos una relación tan buena!, indicó con una sonrisa cómplice. “¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!”.
El Pontífice también bromeó con algunos de los nombres que algunos cardenales le sugirieron. “Alguien me dijo que debía de llamarme Adriano por Adriano IV, el gran reformador. Otros me sugirieron Clemente XV en venganza contra Clemente XIV, que suprimió la compañía de Jesús”, aseguro con sorna el primer Papa jesuita de la historia.
Francisco, como en todos sus discursos desde que el miércoles por la noche se convirtiera en Papa, insistió en que lo fundamental en este momento es volver a colocar “a Cristo en el centro”. “Sin él ni Pedro ni la Iglesia existirían y no tendrían razón de ser”. Y admitió que la Iglesia tiene “sus virtudes y sus pecados”.
Durante la jornada de este sábado, el Vaticano ha informado de que el Papa ha confirmado “hasta que se disponga lo contrario”, a los altos cargos de la curia vaticana, que cesaron automáticamente con la renuncia de Benedicto XVI, como establece la normativa de la Santa Sede, según informa Efe.
Francisco desea “reservarse un cierto tiempo para la reflexión, la plegaria y el diálogo, antes de cualquier nombramiento o confirmación definitiva”.

Primera Homilía del Papa Francisco

El Papa Francisco continúa rompiedo moldes. Esta tarde ha pronunciado su primera homilía en una misa en la Capilla Sixtina, ante los 114 cardenales que ayer lo eligieron Pontífice. El suyo ha sido un sermón espontáneo, no leído, y en italiano. Todo un cambio con respecto a la primera misa de Benedicto XVI, que fue en latín y sin salirse del guión.
Pero lo más sorprendente de la primera homilía de Francisco (el Vaticano insiste en que se le llame así, a secas) ha sido su mensaje: una exhortación volver a la esencia del cristianismo, a llevar una vida “irreprochable” y a dar la espalda a la mundanidad y a la frivolidad.
“Yo querría que todos nosotros, después de estos días de gracia, tuviéramos el valor, realmente el valor, de caminar en presencia del Señor, con la cruz del Señor, de edificar su Iglesia con la sangre del Señor derramada sobre la cruz y de confesar la única gloria, Cristo crucificado. Así la Iglesia irá adelante”, aseguraba el nuevo Papa, que utilizó un lenguaje muy accesible para su primera homilía.
El primer sermón del Papa Francisco se asentó sobre tres pilares: caminar, edificar, confesar. “Podemos caminar como queramos, pero si no confesamos a Jesucristo la cosa no funciona. Nos convertiremos en una ONG piadosa, pero no seremos Iglesia”, sentenció. “Cuando caminamos, edificamos y confesamos sin la cruz no somos discípulos del Señor”.
El nuevo Papa reconoció que no es fácil construir, ni caminar, ni confesar y que a veces en el camino se producen sacudidas “que nos hacen retroceder”. Y delante de los 114 cardenales que ayer le eligieron Papa subrayó: “Cuando caminamos sin la cruz, cuando edificamos sin la cruz y cuando confesamos con Cristo pero sin la cruz no somos discípulos del Señor, somos mundanos, somos obispos, sacerdotes, cardenales, Papas, pero no discípulos del Señor”.
El Pontífice indicó que hay que caminar siempre, en presencia del Señor, a la luz del Señor. Y exhortó a los cardenales a vivir de “manera irreprochable”, como Dios le pidió a Abraham que lo hiciera. Porque, tal y como indicó Francisco, quién no reza a Cristo reza al diablo. “Cuando no se confiesa a Jesucristo, se confiesa la mundanidad del demonio”, aseguró.

Oración Espíritu Santo de Juan Pablo II

Espíritu Santo, dulce huésped del alma, muéstranos el sentido profundo del gran Jubileo y prepara nuestro espíritu para celebrarlo con la fe, en la esperanza que no defrauda, en la caridad que no espera recompensa.

Espíritu de verdad, que conoces las profundidades de Dios, memoria y profecía de la Iglesia, dirige la Humanidad para que reconozca en Jesús de Nazaret el Señor de la gloria, el Salvador del mundo, la culminación de la Historia.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu creador, misterioso artífice del Reino, guía la Iglesia con la fuerza de tus santos dones para cruzar con valentía el umbral del nuevo milenio y llevar a las generaciones venideras la luz de la Palabra que salva.

Espíritu de santidad, aliento divino que mueve el universo, ven y renueva la faz de la tierra. Suscita en los cristianos el deseo de la plena unidad, para ser verdaderamente en el mundo signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu de comunión, alma y sostén de la Iglesia, haz que la riqueza de los carismas y ministerios contribuya a la unidad del Cuerpo de Cristo, y que los laicos, los consagrados y los ministros ordenados colaboren juntos en la edificación del único Reino de Dios.

Espíritu de consuelo, fuente inagotable de gozo y de paz, suscita solidaridad para con los necesitados, da a los enfermos el aliento necesario, infunde confianza y esperanza en los que sufren, acrecienta en todos el compromiso por un mundo mejor.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu de sabiduría, que iluminas la mente y el corazón, orienta el camino de la ciencia y la técnica al servicio de la vida, de la justicia y de la paz. Haz fecundo el diálogo con los miembros de otras religiones. y que las diversas culturas se abran a los valores del Evangelio.

Espíritu de vida, por el cual el Verbo se hizo carne en el seno de la Virgen, mujer del silencio y de la escucha, haznos dóciles a las muestras de tu amor y siempre dispuestos a acoger los signos de los tiempos que Tú pones en el curso de la Historia.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

A Ti, Espíritu de amor, junto con el Padre omnipotente y el Hijo unigénito, alabanza, honor y gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
 

Bendita tú eres entre todas las mujeres

Bendita Tú

Porque creíste en la Palabra del Señor,
Porque esperaste en sus promesas,
Porque fuiste perfecta en el amor.
Por tu caridad premurosa con Isabel,
Por tu bondad materna en Belén,
Por tu fortaleza en la persecución,
Por tu perseverancia en la búsqueda de Jesús en el templo,
Por tu vida sencilla en Nazaret,
Por tu intercesión en Caná,
Por tu presencia maternal junto a la Cruz,
Por tu fidelidad en la espera de la Resurrección,
Por tu oración asidua en Pentecostés.
Por la gloria de tu Asunción a los cielos,
Por tu maternal protección sobre la Iglesia,
Por tu constante intercesión por toda la humanidad..

Breve oración para rezar a las Tres de la Tarde (Divina Misericordia)

Expiraste, Jesús, pero Tu muerte hizo brotar un manantial de vida para las almas y el océano de Tu misericordia inundó todo el mundo. Oh, Fuente de Vida, insondable misericordia divina, anega el mundo entero derramando sobre nosotros hasta Tu última gota. (IV, 59).

Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, manantial de misericordia para nosotros, en Ti confío. (1, 35).

14ª Estación.- Jesús es colocado en el sepulcro

 

         “Al caer la tarde llegó un hombre rico de Arimatea, de nombre José, que era también discípulo de Jesús. Fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo y Pilato mandó que se lo entregaran. José se llevó el cuerpo de Jesús y lo envolvió en una sábana limpia; después lo puso en el sepulcro nueva excavado para él mismo en la roca, rodó una losa grande a la entrada del sepulcro y se marchó”   (Mt. 27, 57-60)

Oración:

Señor Jesús, el grano de trigo triturado para alimentar a los hombres es enterrado… parece que todo llega a su fin… pero, ‘si el grano cae en tierra y muere dará mucho fruto’: porque el que se humilla será enaltecido, y el que pierde su vida por Ti en este mundo resucitará para la vida eterna. Señor, aviva mi fe y mi esperanza para que mi vida comience en Ti como en su fuente y tienda a Ti como a su fin.

13ª Estación.- Jesús muere en la cruz

“Era ya eso de mediodía cuando se oscureció el sol, y toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. La cortina del templo se rasgó por medio. Jesús gritó muy fuerte: -Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu. Y dicho esto, expiró”(Lc.23, 44-46)

Oración:

Señor Jesús, no has venido a ser servido, sino  a servir y dar la vida por la salvación del mundo. Tu misión es hacer la voluntad del Padre; a El entregas tu persona. Tu muerte en cruz es signo de tu confianza absoluta en el amor de Dios Padre. Señor, ayúdame a olvidar ‘mis proyectos’ y a entregar mi vida a cumplir la voluntad del Padre. ¡Heme aquí, Señor, para hacer tu voluntad!

12ª Estación.- Jesús en la Cruz, su Madre y el discípulo

“Al ver a su madre y a su lado al discípulo preferido, dijo Jesús: -Mujer, ése es tu hijo. Y luego al discípulo: -Esa es tu madre. Desde entonces el discípulo la tuvo en su casa”   (Jn. 19, 26-27)

Oración:

Señor Jesús, ahora sé que tu entrega y generosidad es definitiva: tu amor materno es derramado en mi corazón. Tu madre es mi madre. Gracias Jesús, espero recibir su amor y compaña en mi corazón. Y tú, María, ante la cruz de tu Hijo, sufres los dolores del parto: das a luz a una nueva humanidad. Señor, concédeme fortaleza para mantenerme fiel ante la cruz, y fidelidad para construir tu iglesia, junto a María.

11ª Estación.- Jesús promete su reino al buen ladrón

“Uno de los malhechores crucificados lo escarnecía diciendo: ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti y a nosotros.  Pero el otro lo increpó: -¿Ni siquiera tú, sufriendo la misma pena, tienes temor de Dios? Y la nuestra es justa, nos dan nuestro merecido; en cambio, éste no ha hecho nada malo. Y añadió: -Jesús, acuérdate de mí cuando vuelvas como rey. Jesús le respondió: -Te lo aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso”     (Lc. 23, 39-49)

Oración:

Señor Jesús, el que sufre contigo te reconoce como Mesías. Tú miras la profundidad del corazón humano y no juzgas por las apariencias. Muestras la misericordia entrañable de Dios Padre: ‘tus pecados están perdonados’, ‘ tu fe te ha salvado’. Señor, que sepa reconocerte en los hermanos crucificados, y, desde mi propia cruz, mire con ojos nuevos a quienes el mundo condena.

9ª Estación.- Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén



 “Lo seguía un gran gentío del pueblo y muchas mujeres que se golpeaban el pecho y gritaban lamentándose por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: -Mujeres de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad mejor por vosotras y vuestros hijos”   (Lc. 23, 27-28)

Oración:

Señor Jesús, aún tienes fuerzas para atender y consolar a los que lloran. Pero, no quieres falsas compasiones, ni lágrimas fingidas. Me invitar a llorar por dentro mi propio egoísmo, mi propia culpa; a llorar por el olvido de los que, a mi lado, caminan con la cruz, sufriendo las injusticias. Señor, dame entrañas de misericordia, para comprender y consolar el llanto de mis hermanos.

10ª Estación.- Jesús es crucificado

“Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, le dieron a beber vino mezclado con hiel; Jesús lo probó, pero no quiso beberlo: Después de crucificarlo se repartieron su ropa echando suertes y luego se sentaron allí para custodiarlo”   (Mt. 27, 33-36)

Oración:

Señor Jesús, tu entrega es total; te despojas hasta de lo poco que cubre tu desnudez. Y te dejas crucificar; también hoy, en toda persona que sufre abandono, maltrato, explotación o hambre; en tanto inocente que veo pasar desde la comodidad de mi sillón. Señor, ayúdame a entregar mis cosas por el bien de los otros, y a luchar contra tanta indiferencia para con los pobres.

8ª Estación.- Jesús es ayudado por el Cireneo a llevar la cruz

“Mientras lo conducían, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevase detrás de Jesús”  (Lc. 23, 26)
Oración:

Señor Jesús, también tú necesitas que te echen una mano. La cruz es dura y cruel, y debe ser compartida. Hay que arrimar el hombro y aceptar la llamada a la solidaridad. A veces, como el Cireneo, cargando con la cruz del hermano. Señor, que me dé cuenta del dolor de los que sufren, y no escurra el hombro.

 

7ª Estación.- Jesús carga con la cruz

 “Entonces, al fin, se lo entregó para que lo crucificaran. Y con eso se hicieron cargo de Jesús. El, llevando su cruz, salió para un lugar que llamaban la Calavera (en arameo Gólgota)”   Jn. 19, 16-18)

Oración:

Señor Jesús, ¡Qué difícil asumir la propia cruz! Cargar con mis limitaciones y enfermedades, mis pecados e incomprensiones. Y sin embrago, no puedo renunciar a ella, pues el que quiera ser discípulo ha de renunciar a sí mismo, cargar con su cruz y seguirte. Señor, quiero llevar mi cruz, asumir las consecuencias de tu seguimiento.

5ª Estación.- Jesús es juzgado por Pilato

 “Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, pidió agua y se lavó las manos cara a la gente, diciendo: -Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!  El pueblo entero contestó: -¡Nosotros y nuestros hijos respondemos de su sangre!  Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de mandarlo azotar, lo entregó para que lo crucificaran”   (Mt. 27, 24-26)

Oración:

Señor Jesús, ¡Qué fácil lavarse las manos ante las injusticias!  Pensamos y decimos: no conviene enfrentarnos; hay que ser diplomáticos. Mientras, los inocentes sufren y son maltratados. Señor, que sea sensible a la injusticia, y capaz de gritar a favor de mis hermanos que siguen sufriendo por mi comodidad.

6ª Estación.- Jesús es azotado y coronado de espinas

“Entonces Pilato mandó azotar a Jesús. Los soldados trenzaron una corona de espino y se la pusieron en la cabeza, lo vistieron con un manto color púrpura y, acercándose a él, le decían: -¡Salud, rey de los judíos! Y le daban bofetadas”(Jn.19, 1-3)

Oración:

Señor Jesús, así pagan tus buenas obras. El desprecio, la afrenta, las burlas son las formas de agradecer tu entrega al servicio de los hombres. ¡Qué sin sentido!  Y sin embargo, tu realeza se proclama en el sufrimiento.  Señor, ayúdame a descubrir tu rostro en los marginados y maltratados; ellos son los preferidos de tu Reino.

 

Via Crucis – 4ª Estación – Jesús es negado por Pedro

“Mientras Pedro estaba abajo en el patio llegó la criada del sumo sacerdote y, al ver a Pedro calentándose, se le quedó mirando y le dijo: -También tú andabas con el Nazareno, ese Jesús.  El lo negó diciendo: -¡Ni sé ni entiendo de qué me hablas tú!  Salió fuera, al zaguán, y un gallo cantó. Pero la criada lo vio y volvió a decir a los allí presentes: -Este es uno de ellos.  El lo volvió a negar. Al poco rato, también ellos empezaron a decirle: -Tú eres uno de ellos, seguro, eres galileo.  Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar: -¡No conozco a ese hombre que decís!  Y en seguida, por segunda vez, cantó un gallo. Pedro se acordó de las palabras de Jesús: ‘Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres’, y se echó a llorar”   (Mc. 14, 66-72)
Oración:

Señor Jesús, tú declaras ante un tribunal, y Pedro te niega ante al criada. Y, en Pedro, mis negaciones de cada día, fruto del miedo a quedar mal, de la falta de coraje a vivir comprometido.  Señor, quiero decir no, a la cobardía, al falso respeto, a todo lo que me impida ser tu testigo.

Via Crucis – 3ª Estación – Jesús condenado por el sanedrín

“Los sumos sacerdotes y el consejo en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte, pero no lo encontraban a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. El sumo sacerdote le dijo entonces: -Te conjuro por Dios vivo a que me digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios. Jesús le respondió: -Tú lo has dicho…  El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras diciendo: -Ha blasfemado, ¿qué falta hacen más testigos? Acabáis de oír la blasfemia, ¿qué decís?  Contestaron ellos: -Pena de muerte”   (Mt. 26, 59-66)

Oración:

Señor Jesús, ¡cómo nos cuesta decir la verdad!. Pero sólo la verdad rompe las cadenas del pecado y libera. Por eso, aunque sabes que vas a morir, te declaras Hijo de Dios. Verdad anunciada y proclamada sin tapujos, frente a cualquier adversidad. Señor, quiero seguir tu camino y anunciarte con sinceridad.

Via Crucis – 2ª Estación – Jesús, traicionado por Judas, es arrestado

 “Aún estaba hablando cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente con machetes y palos, mandada por los sumos sacerdotes y los senadores del pueblo. El traidor les había dado por seña: -El que yo bese, ése es; detenedlo. Se acercó en seguida a Jesús y le dijo: -¡Salud, Maestro!  Y lo besó con insistencia”   (Mt. 26, 47-50)

Oración:

Señor Jesús, todos convivimos con el engaño. Soy de los tuyos y te traiciono y te entrego. A ti y a mis hermanos: cada olvido de ellos es un beso de traición para ti. Señor, ayúdame a vivir en fidelidad, y que sea constante en el amor y en el bien.

Via Crucis – 1ª Estación – Jesús ora en Getsemaní



“Llegados a una finca que se llama Getsemaní, dijo a sus discípulos: -Sentaos aquí mientras yo voy a orar. Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, empezó a sentir horror y angustia, y les dijo: -Me muero de tristeza; quedaos aquí y estad en vela. Adelantándose un poco, cayó en tierra, pidiendo que si era posible se alejase de él aquella ora; decía: -¡Abba! ¡Padre! Todo es posible para ti, aparta de mí este trago, pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tu quieres”   (Mc. 14, 32-36)

Oración:

Señor Jesús. ¡cuántas veces te he dicho “aparta de mí este cáliz”!  Dame la fuerza necesaria para aceptar tu voluntad sobre mí, para ser obediente a tus designios. Señor, ¡enséñame tu camino! Y que no se haga mi voluntad, sino la tuya.