Jueves Santo (Significado y oración)

Tres son los dones que Jesús nos dejó en esa noche y que son nuestra riqueza:

El primero es el de la Eucaristía. Pan y vino en sus manos se nos dan como cuerpo y sangre suyos, memorial de su pasión y por lo tanto presencia, ofrenda sacrificial y banquete de comunión.

El segundo fue el sacerdocio. Jesús constituyó sacerdotes a los apóstoles, los capacitó para hacer presente el misterio mismo de la pascua suya: Haced esto como memorial mío. Era un don, como el de la Eucaristía. Era una gracia, al servicio de esa presencia, que sólo en su nombre se puede evocar y actualizar.

El tercer don es el mandamiento nuevo del amor. Tan nuevo que lo estrenó Jesús; tan original que lo hizo típicamente suyo. Y le dio la medida máxima, hasta dar la vida por nosotros. Nos reveló un estilo de vida, un signo evidente de nuestra vinculación a él. Lo proclamó santo y seña de sus discípulos. Un amor que viene de la Eucaristía, por imitación en la entrega y por la efusión de su Espíritu de amor, sin el cual no seríamos capaces de amar.

Oración final

Señor Jesús, que en este día en que celebramos tu última cena y la institución de la Eucaristía, seamos capaces de captar el profundo sentido que, en este día, nos dejaste a todos los cristianos, y como seguidores tuyos sepamos agradecer tu entrega generosa partiéndote y repartiéndote como pan y vino. Gracias Señor por tu deseo de quedarte con nosotros para siempre en la Eucaristía. Que nunca dejemos de luchar por amarnos unos a otros y hacer realidad tu último y único mandato.

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