7ª Estación.- Jesús carga con la cruz

 “Entonces, al fin, se lo entregó para que lo crucificaran. Y con eso se hicieron cargo de Jesús. El, llevando su cruz, salió para un lugar que llamaban la Calavera (en arameo Gólgota)”   Jn. 19, 16-18)

Oración:

Señor Jesús, ¡Qué difícil asumir la propia cruz! Cargar con mis limitaciones y enfermedades, mis pecados e incomprensiones. Y sin embrago, no puedo renunciar a ella, pues el que quiera ser discípulo ha de renunciar a sí mismo, cargar con su cruz y seguirte. Señor, quiero llevar mi cruz, asumir las consecuencias de tu seguimiento.

5ª Estación.- Jesús es juzgado por Pilato

 “Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, pidió agua y se lavó las manos cara a la gente, diciendo: -Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!  El pueblo entero contestó: -¡Nosotros y nuestros hijos respondemos de su sangre!  Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de mandarlo azotar, lo entregó para que lo crucificaran”   (Mt. 27, 24-26)

Oración:

Señor Jesús, ¡Qué fácil lavarse las manos ante las injusticias!  Pensamos y decimos: no conviene enfrentarnos; hay que ser diplomáticos. Mientras, los inocentes sufren y son maltratados. Señor, que sea sensible a la injusticia, y capaz de gritar a favor de mis hermanos que siguen sufriendo por mi comodidad.

6ª Estación.- Jesús es azotado y coronado de espinas

“Entonces Pilato mandó azotar a Jesús. Los soldados trenzaron una corona de espino y se la pusieron en la cabeza, lo vistieron con un manto color púrpura y, acercándose a él, le decían: -¡Salud, rey de los judíos! Y le daban bofetadas”(Jn.19, 1-3)

Oración:

Señor Jesús, así pagan tus buenas obras. El desprecio, la afrenta, las burlas son las formas de agradecer tu entrega al servicio de los hombres. ¡Qué sin sentido!  Y sin embargo, tu realeza se proclama en el sufrimiento.  Señor, ayúdame a descubrir tu rostro en los marginados y maltratados; ellos son los preferidos de tu Reino.