Vigilia del Papa contra la “indiferencia”.

Elmundo.es

Francisco presidió esta noche en la basílica de San Pedro su primera Vigilia Pascual, en cuya homilía dijo que la resurrección de Cristo es la victoria sobre el mal y lo que oprime en la vida yinvitó a los que son “indiferentes” ante Dios, “que arriesguen, ya que no quedarán decepcionados”.

El Papa afirmó también que no hay situaciones que Dios no pueda cambiar y que no hay pecado que no pueda perdonar si nos abrimos a él y que por ello no debemos perder la confianza.

En la noche en la que la Iglesia celebra la “madre de todas las vigilias”, el pontífice, de 76 años, dijo que con la resurrección de Cristo nada es igual en la vida de los hombres y en la historia de la humanidad, que la resurrección es la victoria sobre el pecado, sobre el mal, sobre la muerte, sobre todo lo que oprime la vida, y le da un rostro menos humano.

“Acepta que Jesús Resucitado entre en tu vida, acógelo como amigo, con confianza: ¡Él es la vida! Si hasta ahora has estado lejos de él, da un pequeño paso, te acogerá con los brazos abiertos. Si eres indiferente, acepta arriesgar: no quedarás decepcionado”, afirmó el papa.

El Obispo de Roma añadió: “Si te parece difícil seguirlo, no tengas miedo, confía en él, ten la seguridad de que él está cerca de ti, está contigo, y te dará la paz que buscas y la fuerza para vivir como él quiere”.

Las sorpresas

Comentando el evangelio de Lucas cuando las mujeres van al sepulcro y está vacío y se quedan perplejas, Francisco dijo que eso pasa también a nosotros cuando ocurre algo verdaderamente nuevo respecto a lo de todos los días, “nos quedamos parados, no lo entendemos, no sabemos cómo afrontarlo”.

“A menudo, la novedad nos da miedo, también la novedad que Dios nos trae. Somos como los apóstoles del Evangelio: muchas veces preferimos mantener nuestras seguridades. Tenemos miedo de las sorpresas de Dios. Él nos sorprende siempre”, dijo el papa.

Francisco exhortó a los fieles no cerrarse a la “novedad que Dios quiere traer a nuestras vidas”.

“¿Estamos acaso con frecuencia cansados, decepcionados, tristes; sentimos el peso de nuestros pecados, pensamos no lo podemos conseguir? No nos encerremos en nosotros mismos, no perdamos la confianza, nunca nos resignemos: no hay situaciones que Dios no pueda cambiar, no hay pecado que no pueda perdonar si nos abrimos a él”, afirmó.

El Pontífice invitó a los fieles a que “hagan memoria” de lo que Dios hace por ello, del camino recorrido, ya que ello abre el corazón de par en par para el futuro.

“Pidamos al Señor que nos haga partícipes de su resurrección<7strong>, nos abra a su novedad que transforma, a las sorpresas, tan bellas, que seamos capaces de sentirlo vivo y actuando en medio de nosotros”, agregó.

Luz purificadora

La Vigilia Pascual o ‘Lucernario’ es uno de los ritos más antiguos de la liturgia y se celebra en esta noche del Sábado Santo que San Agustín llamó “madre de todas las vigilias”, en alusión a la espera de la Resurrección del Hijo de Dios.

Comenzó en el atrio de la basílica, en medio del más hondo de los silencios, con la bendición del fuego nuevo y el encendido del cirio pascual, símbolo de Cristo, ‘Luz del Mundo’.

El Papa Francisco realizó con un punzónuna incisión sobre el cirio pascual, grabando una cruz, la primera y la última letra del alfabeto griego -alfa y omega- y la cifra del año 2013.

A la vez pronunció en latín la frase “Cristo ayer y hoy, principio y fin, alfa y omega. A Él pertenece el tiempo y los siglos, a Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos.

Después comenzó la procesión hacia el altar mayor, en medio de una total oscuridad en el templo, iluminado poco a poco con las velas de las miles de personas que lo abarrotaban, que fueron encendidas una a una con la llama procedente del Cirio Pascual.

Una vez llegado al altar mayor se encendieron todas las luces y comenzó el canto del Exultet, o pregón pascual, un recorrido sintético de la historia de la salvación.

Siguiendo una tradición de la Iglesia primitiva, en la que los catecúmenos (adultos que aspiran al bautismo) eran bautizados en la noche de la Vigilia Pascual, el Obispo de Roma, revestido con ornamentos blancos, bautizó a cuatro catecúmenos, un italiano, un albanés, un ruso y un estadounidense originario de Vietnam.

A los cuatro besó tras la confirmación.

Francisco oficiará mañana en la plaza de San Pedro la misa del Domingo de Resurrección y después leerá el Mensaje Pascual e impartirá la bendición “Urbi et Orbi”.

El recinto ya ha sido adornado con 40.000 flores multicolores procedentes de Holanda

15ª Estación.- Jesús resucita de entre los muertos

         “El primer día de la semana, de madrugada, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron quitada la losa, entraron y no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. No sabían qué pensar de aquello, cuando se les presentaron dos hombres con vestidos resplandecientes; despavoridas, miraban la suelo, y ellos les dijeron. -¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Acordaos de lo que os dijo estando todavía en Galilea: ‘Este Hombre tiene que ser entregado en manos de gente pecadora y ser crucificado, pero al tercer día resucitará’. Recordaron sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los demás”   (Lc. 24, 1-8)

Oración:

Señor Jesús, la esperanza no defrauda, la vida se abre camino. Tu confianza en el Padre se ve recompensada. La resurrección ilumina y da sentido a la pasión y a la cruz. Señor, tengo fe, pero aumenta y fortalece mi poca fe.

Oración por nuestros enemigos

Oracion para nuestros enemigos y para los que nos quieren mal

Jesús dijo: “Amad también a vuestros enemigos”. Esta máxima es lo sublime de la caridad cristiana; pero Jesús no quiere decir con esto que debamos tener con nuestros enemigos la misma ternura que tenemos con nuestros amigos; nos quiso decir con estas palabras, que olvidemos sus ofensas, que les perdonemos el daño que nos han hecho, devolviéndoles bien por mal. Además el mérito que resulta de ello a los ojos de Dios, es manifestar a los ojos de los hombres la verdadera superioridad.

Oración.

Dios mío, yo perdono a __________ el mal que me ha hecho y el que ha querido hacerme, así como deseo que tu me perdones, y que él mismo me perdone lo que yo haya podido hacer contra él. Si lo has colocado a mi paso como una prueba, que se cumpla tu voluntad.

Desvia de mí, Dios mío, la idea de maldecirle y todo deseo malévolo contra él. Has que yo no experimente ninguna alegría por las desgracias que pueda tener, ni pena por los bienes que puedan concedérsele, con el fin de no manchar mi alma con pensamientos indignos de un cristiano.

Señor, que tu bondad se extienda sobre él y le conduzca mejores sentimientos respecto a mí.

Inspirame el olvido del mal y el recuerdo del bien. Que ni el odio, ni el rencor, ni el deseo de volverle mal por mal, entren en mi corazón, porque el odio y la venganza sólo pertenecen a los espíritus malos, encarnados y desencarnados.

Por el contrario, que esté pronto a tenderle fraternalmente la mano, a volverle bien por mal y a socorrerle si me es posible.

Deseo, para probar la sinceridad de mis palabras, que se me ofrezca la ocasión de serle útil; pero sobre todo, Dios mío, preservame de hacer nada por orgullo u ostentación confundiéndole con una generosidad humillante, lo que me haría perder el fruto de mi acción, porque entonces merecería que se me aplicasen aquellas palabras de Cristo: “Tú recibiste ya la recompensa”.

Amen a sus enemigos y oren por quienes lo persiguen. Mateo 5:44.

El primer Angelus del Papa Francisco

 

ANGELUS [1]

V. El Ángel del Señor anunció a María,
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Avemaría.

V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mi según tu palabra.
Avemaría.

V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Avemaría.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración
Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
R. Amén

UNA BONITA ORACIÓN DE MONSEÑOR BERGOGLIO (PAPA FRANCISCO).

1.El pulgar es el más cercano a ti. Asi que empieza orando por quienes estan más cerca de ti. Son las personas más fáciles de recordar. Orar por nuestros seres queridos es “una dulce obligación”

2.El siguiente dedo es el indice. Ora por quienes enseñan, instruyen y sanan. Esto incluye a los maestros, profesores, médicos y sacerdotes. Ellos necesitan apoyo y sabiduria para indicar la dirección correcta a los demás. Tenlos siempre presentes en tus oraciones.

3. El siguiente dedo es el más alto. Nos recuerda a nuestros líderes. Ora por el presidente, los congresistas, los empresarios, y los gerentes. Estas personas dirigen los destinos de nuestra patria y guian a la opinión pública.. Necesitan la guia de Dios.

4.El cuarto dedo es nuestro dedo anular. Aunque a muchos les sorprenda, es nuestro dedo más debil, como te lo puede decir cualquier profesor de piano. Debe recordarnos orar por los más debiles, con muchos problemas o postrados por las enfermedades. Necesitan tus oraciones de día y de noche. Nunca será demasiado lo que ores por ellos. También debe invitarnos a orar por los matrimonios.

5.Y por último está nuestro dedo meñique, el más pequeño de todos los dedos, que es como debemos vernos ante Dios y los demás. Como dice la Biblia “los últimos serán los primeros”. Tu meñique debe recordarte orar por ti. Cuando ya hayas orado por los otros cuatro grupos verás tus propias necesidades en la perspectiva correcta, y podrás orar mejor por las tuyas.

 

Elmundo.es Irene Hdez. Velasco (Corresponsal) | Roma

Decidir llamarse Francisco en sí mismo tan revelador como escribir una larga y sesuda encíclica. Pero esta mañana, en su primer encuentro con los periodistas, el Papa ha explicado por qué adoptó el nombre de San Francisco de Asís, el santo de la pobreza y de la paz. “¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!”, ha asegurado.
Y no sólo eso. A los miles de periodistas congregados en el aula Pablo VI del Vaticano Francisco les ha dado la bendición más exquisita, tolerante y bondadosa que se recuerde que haya ofrecido nunca un Papa: “Muchos de ustedes no pertenecen a la Iglesia católica, otros no son creyentes. De corazón les doy la bendición en silencio, respetándoles, pero sabiendo que cada uno de ustedes es hijo de Dios”, ha asegurado en español, su lengua materna, metiéndose a todo el auditorio en el bolsillo.
“Este Papa es increíble”, era el comentario unánime de los periodistas a la salida de la audiencia con Francisco. “Va a ser un Pontífice revolucionario”. “En una semana este argentino es capaz de poner el Vaticano patas arriba”. “Es demasiado bueno para ser verdad”. Todo en esa línea.
Francisco sigue rompiendo moldes, y está mañana se ha convertido en el primer Papa que revela algunos detalles del Cónclave.
El Papa leía un discurso en el que analizaba la tarea de comunicar cuando, en un momento dado, ha aparcado el texto y se ha puesto a hablar espontáneamente. “Algunos no sabrán por qué he decidido llamarme Francisco. Os voy a contar una historia…”, ha comenzado.
El Pontífice ha explicado que durante el Cónclave estaba sentado en la capilla Sixtina junto al cardenal brasileño Claudio Humes, ex arzobispo de São Paolo y ex prefecto de la Congregación para el Clero. “Un gran amigo”, en palabras de Francisco. “Cuando la cosa comenzaba a ponerse peligrosa, me reconfortaba”.
Cuando consiguió los 77 votos necesarios para convertirse en Papa, el Papa ha contado que los cardenales rompieron a aplaudir. “Humes me abrazó, me besó y me dijo: ‘No te olvides de los pobres'”. Esas palabras: los pobres. Pensé en san Francisco de Asís. Luego pensé en las guerras, mientras el escrutinio proseguía. Pensé en Francisco, el nombre de la paz. Y así entro ese nombre en mi corazón: Francisco de Asís. El hombre de los pobres, de la paz, que ama y custodia al creador. Y en este momento con el creador no tenemos una relación tan buena!, indicó con una sonrisa cómplice. “¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!”.
El Pontífice también bromeó con algunos de los nombres que algunos cardenales le sugirieron. “Alguien me dijo que debía de llamarme Adriano por Adriano IV, el gran reformador. Otros me sugirieron Clemente XV en venganza contra Clemente XIV, que suprimió la compañía de Jesús”, aseguro con sorna el primer Papa jesuita de la historia.
Francisco, como en todos sus discursos desde que el miércoles por la noche se convirtiera en Papa, insistió en que lo fundamental en este momento es volver a colocar “a Cristo en el centro”. “Sin él ni Pedro ni la Iglesia existirían y no tendrían razón de ser”. Y admitió que la Iglesia tiene “sus virtudes y sus pecados”.
Durante la jornada de este sábado, el Vaticano ha informado de que el Papa ha confirmado “hasta que se disponga lo contrario”, a los altos cargos de la curia vaticana, que cesaron automáticamente con la renuncia de Benedicto XVI, como establece la normativa de la Santa Sede, según informa Efe.
Francisco desea “reservarse un cierto tiempo para la reflexión, la plegaria y el diálogo, antes de cualquier nombramiento o confirmación definitiva”.

Primera Homilía del Papa Francisco

El Papa Francisco continúa rompiedo moldes. Esta tarde ha pronunciado su primera homilía en una misa en la Capilla Sixtina, ante los 114 cardenales que ayer lo eligieron Pontífice. El suyo ha sido un sermón espontáneo, no leído, y en italiano. Todo un cambio con respecto a la primera misa de Benedicto XVI, que fue en latín y sin salirse del guión.
Pero lo más sorprendente de la primera homilía de Francisco (el Vaticano insiste en que se le llame así, a secas) ha sido su mensaje: una exhortación volver a la esencia del cristianismo, a llevar una vida “irreprochable” y a dar la espalda a la mundanidad y a la frivolidad.
“Yo querría que todos nosotros, después de estos días de gracia, tuviéramos el valor, realmente el valor, de caminar en presencia del Señor, con la cruz del Señor, de edificar su Iglesia con la sangre del Señor derramada sobre la cruz y de confesar la única gloria, Cristo crucificado. Así la Iglesia irá adelante”, aseguraba el nuevo Papa, que utilizó un lenguaje muy accesible para su primera homilía.
El primer sermón del Papa Francisco se asentó sobre tres pilares: caminar, edificar, confesar. “Podemos caminar como queramos, pero si no confesamos a Jesucristo la cosa no funciona. Nos convertiremos en una ONG piadosa, pero no seremos Iglesia”, sentenció. “Cuando caminamos, edificamos y confesamos sin la cruz no somos discípulos del Señor”.
El nuevo Papa reconoció que no es fácil construir, ni caminar, ni confesar y que a veces en el camino se producen sacudidas “que nos hacen retroceder”. Y delante de los 114 cardenales que ayer le eligieron Papa subrayó: “Cuando caminamos sin la cruz, cuando edificamos sin la cruz y cuando confesamos con Cristo pero sin la cruz no somos discípulos del Señor, somos mundanos, somos obispos, sacerdotes, cardenales, Papas, pero no discípulos del Señor”.
El Pontífice indicó que hay que caminar siempre, en presencia del Señor, a la luz del Señor. Y exhortó a los cardenales a vivir de “manera irreprochable”, como Dios le pidió a Abraham que lo hiciera. Porque, tal y como indicó Francisco, quién no reza a Cristo reza al diablo. “Cuando no se confiesa a Jesucristo, se confiesa la mundanidad del demonio”, aseguró.

Oración Espíritu Santo de Juan Pablo II

Espíritu Santo, dulce huésped del alma, muéstranos el sentido profundo del gran Jubileo y prepara nuestro espíritu para celebrarlo con la fe, en la esperanza que no defrauda, en la caridad que no espera recompensa.

Espíritu de verdad, que conoces las profundidades de Dios, memoria y profecía de la Iglesia, dirige la Humanidad para que reconozca en Jesús de Nazaret el Señor de la gloria, el Salvador del mundo, la culminación de la Historia.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu creador, misterioso artífice del Reino, guía la Iglesia con la fuerza de tus santos dones para cruzar con valentía el umbral del nuevo milenio y llevar a las generaciones venideras la luz de la Palabra que salva.

Espíritu de santidad, aliento divino que mueve el universo, ven y renueva la faz de la tierra. Suscita en los cristianos el deseo de la plena unidad, para ser verdaderamente en el mundo signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu de comunión, alma y sostén de la Iglesia, haz que la riqueza de los carismas y ministerios contribuya a la unidad del Cuerpo de Cristo, y que los laicos, los consagrados y los ministros ordenados colaboren juntos en la edificación del único Reino de Dios.

Espíritu de consuelo, fuente inagotable de gozo y de paz, suscita solidaridad para con los necesitados, da a los enfermos el aliento necesario, infunde confianza y esperanza en los que sufren, acrecienta en todos el compromiso por un mundo mejor.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

Espíritu de sabiduría, que iluminas la mente y el corazón, orienta el camino de la ciencia y la técnica al servicio de la vida, de la justicia y de la paz. Haz fecundo el diálogo con los miembros de otras religiones. y que las diversas culturas se abran a los valores del Evangelio.

Espíritu de vida, por el cual el Verbo se hizo carne en el seno de la Virgen, mujer del silencio y de la escucha, haznos dóciles a las muestras de tu amor y siempre dispuestos a acoger los signos de los tiempos que Tú pones en el curso de la Historia.

Ven, Espíritu de amor y de paz.

A Ti, Espíritu de amor, junto con el Padre omnipotente y el Hijo unigénito, alabanza, honor y gloria por los siglos de los siglos.
Amén.
 

Bendita tú eres entre todas las mujeres

Bendita Tú

Porque creíste en la Palabra del Señor,
Porque esperaste en sus promesas,
Porque fuiste perfecta en el amor.
Por tu caridad premurosa con Isabel,
Por tu bondad materna en Belén,
Por tu fortaleza en la persecución,
Por tu perseverancia en la búsqueda de Jesús en el templo,
Por tu vida sencilla en Nazaret,
Por tu intercesión en Caná,
Por tu presencia maternal junto a la Cruz,
Por tu fidelidad en la espera de la Resurrección,
Por tu oración asidua en Pentecostés.
Por la gloria de tu Asunción a los cielos,
Por tu maternal protección sobre la Iglesia,
Por tu constante intercesión por toda la humanidad..

Breve oración para rezar a las Tres de la Tarde (Divina Misericordia)

Expiraste, Jesús, pero Tu muerte hizo brotar un manantial de vida para las almas y el océano de Tu misericordia inundó todo el mundo. Oh, Fuente de Vida, insondable misericordia divina, anega el mundo entero derramando sobre nosotros hasta Tu última gota. (IV, 59).

Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, manantial de misericordia para nosotros, en Ti confío. (1, 35).