Oración por la unidad de los cristianos

Señor nuestro Jesucristo, que momentos antes de la Pasión oraste por los que iban a ser tus discípulos hasta el fin del mundo, para que todos fueran uno, como tú estás en el Padre y el Padre en ti; compadécete de tanta división como existe entre quienes profesan tu fe.. .Derriba los muros de separación que divide hoy a los cristianos…
Mira con ojos de misericordia las almas que han nacido en una u otra comunión cristiana, obra de los hombres, que no tuya…
Atráelos a todos a esta única comunión que implantaste desde el principio: a la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica…
Como en el cielo solamente existe una sociedad santa, que no exista en la tierra más que una comunión que confiese y glorifique tu santo nombre. Amén.

Autor:

Cardenal Newman

Día de los Reyes Magos de Oriente (Epifanía)

Melchor, que representa a los europeos, ofreció al Niño Dios un presente de oro que atestigua su realeza. Gaspar, representante de los semitas de Asia, cuyo bien más preciado es el incienso, lo ofreció al Niño como símbolo de su divinidad. Y por último, Baltasar, negro y con barba, se identifica con los hijos de Cam, los africanos, que entregan la mirra, en alusión a su futura pasión y resurrección.

 

Oración de Año Nuevo y Agradecimiento

Al terminar este año quiero darte gracias
por todo aquello que recibí de TI.

Gracias por la vida y el amor, por las flores,
el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto
fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que
pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos
y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé,
las amistades nuevas y los antiguos amores,
los más cercanos a mí y los que estén más lejos,
los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar,
con los que compartí la vida, el trabajo,
el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón,
perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,
y perdón por vivir sin entusiasmo.

También por la oración que poco a poco fui aplazando
y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.

En los próximos días iniciaremos un nuevo año
y detengo mi vida ante el nuevo calendario
aún sin estrenar y te presento estos días
que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad
llevando a todas partes un corazón lleno
de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios
a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno
que mi espíritu se llene sólo de bendiciones
y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que,
cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí
encuentren en mi vida un poquito de TI.

Danos un año feliz y enséñanos
a repartir felicidad . Amén

Oración de Esperanza

Señor, una vez más estoy delante de tu misterio
estoy constantemente envuelto en tu presencia
que tantas veces se torna en ausencias de tu presencia.
Mirando el inmenso mundo de la tierra de los hombres
tengo la impresión de que muchos ya no esperan en Ti.
Yo mismo hago mis planes, trazo mis metas
y pongo las piedras de un edificio del cual
el único arquitecto parezco ser yo mismo.
Hoy día los hombres somos muchas veces unas criaturas
que nos constituimos en esperanza de nosotros mismos.
Dame señor la convicción más profunda
de que estaré destruyendo mi futuro
siempre que la esperanza en Ti no estuviere presente.
Haz que comprenda profundamente que a pesar
del caos de cosas que me rodea,
a pesar de las noches que atraviezo,
a pesar del cansancio de mis días
mi futuro está en tus manos y que la tierra que me muestras
en el horizonte de mi mañana será más bella y mejor.
Deposito en tu misterio mis pasos y mis días
porque sé que tu hijo y mi hermano venció la desesperanza
y garantizó un futuro nuevo porque pasó de la muerte a la vida.

Autor: Khalil Gibran

Novena de los tres padrenuestros

Oh Jesús: a tu corazón de Amigo yo vengo a confiar (nombre de persona o necesidad).
Me entrego a tu poder…
Confío en tu sabiduría…
Me abandono a tu misericordia…

Hijo de Dios, Tú bien puedes socorrerme… Padrenuestro…
Redentor mío: Tú sabes cuánto lo necesito… Padrenuestro…
Descanso en la ternura de tu amor…
Padrenuestro…

Oh Jesús: tu Redención todo lo merece.
Tu mediación todo lo alcanza.
Tu amor de Padre, todo lo compadece.
Divino Niño Jesús, en ti confío (cinco veces).

Oh Jesús. Tú dijiste: “Si quieres agradarme confía en mí: si quieres agradarme más, confía más.
Si quieres agradarme inmensamente,
confía inmensamente en mí.
Te pido que aumentes mi confianza.
Yo quiero confiar inmensamente en Ti.
En Ti Señor espero. Y no dejaré de amarte eternamente.

Divino Niño Jesús: Líbranos de todo mal. Amén.

Oración para el Viernes

¡Oh, dulce Nombre! Nombre de Jesús, nombre de la vida, de la salud, de la alegría, del bien, del amor; nombre precioso, regocijador, glorioso y agradable; nombre que fortifica al pecador; nombre que salva, conduce, gobierna y conserva todo. Haced, piadosísimo Jesús, que por la fuerza de este dulcísimo Nombre se aleje de mí el demonio. Iluminadme, Señor, pues estoy ciego; disipad mi sordera, enderezadme, pues soy cojo; devolvedme la palabra pues soy mudo; curad mi lepra, devolvedme la salud y, en una palabra resucitarme, pues estoy muerto. Dadme la vida y rodearme por todas partes a fin de que abroquelado y fortificado con ese Santo Nombre viva siempre en voz, alabándoos y honrándoos, por cuanto todo es debido y sois e l mas digno de gloria. Piadosísimo Jesús, concededme los bienes y la tranquilidad que gozan tus elegidos, y haz que huya el demonio de mi lado; cúrame las enfermedades que padezco, físicas y morales, y bendeciré tu nombre con la misma fe que ahora, lo hago, sin saber si soy digno de tu piedad; Siempre estarás en mi corazón, aunque no me compadezcas, y estoy seguro, de que, con mi adoración, aunque no me oigas, si no gozo por lo menos no sufriré, por que el demonio huirá de mí por no escuchar sin rabia y desconsolado mi plegaria hacia ti, llena de humildad y cariño. Bondad tan santa como la tuya no dejara de extenderse hasta este pecador, que te ruega y suplica con toda su alma, corazón y vida, lo tomes bajo tu protección y amparo para que sea libre de tentaciones para que pueda vivir y morir en tu Santa Gracia. Amen

Oración para el Jueves

Ilumina mis ojos con la verdadera luz, a fin de que no permanezcan cerrados en el sueño eterno, por temor de que mi enemigo pueda decir que le he aventajado. En tanto que el Señor esté conmigo, no tendré que temer la maldad de mis enemigos. ¡Oh, dulcísimo Jesús!, Conservadme, ayudadme, salvadme. Que solo el pronunciar el nombre de Jesús toda rodilla se doble, tanto celeste como terrestre y como infernal, y que toda lengua publique que Nuestro Señor Jesucristo goza de la gloria de su Padre. Así sea. Sé perfectamente y ni siquiera lo pongo en duda, que el día en que invocaré al Señor en aquel mismo instante seré salvado. Dulcísimo Señor Jesucristo, Hijo amado del Gran Dios vivo, que habéis hecho tantos y tan grandes milagros por la sola fuerza de vuestro preciosísimo nombre y habéis enriquecido abundantemente a los indigentes, puesto que, ante Él y por la sola virtud, los ciegos veían, los sordos oían, los mudos hablaban, los leprosos se veían sanos, los enfermos curaban y los muertos resucitaban; porque tan pronto como se pronunciaba tan dulcísimo nombre, el oído se sentía encantado y rejuvenecido y la boca llena de cuanto hay de más agradable es este mundo, y con solo pronunciarlo y todas las tentaciones, aún las peores, desaparecían; todos los demonios huían y todas las enfermedades eran curadas: todas las disputas y luchas de la vida, los mismo las de la carne como las del diablo se disputaban, sintiéndose el alma llena de todos los dones celestiales; Porque cualquiera que invoque el Santo Nombre de Dios será salvado; éste Santo Nombre, sí, pronunciado por el Ángel, antes de que Jesús fuera concebido en el seno de la Santa Virgen, y que será alabado y ensalzado por los siglos de los siglos. Amén

Una Oración cambió la Humanidad (Gandhi)

SEÑOR… Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.

Si me das fortuna, no me quites la razón.

Si me das éxito, no me quites la humildad.

Si me das humildad, no me quites la dignidad.

Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.

Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás. No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.

Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.

Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.

Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso. Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.

¡Señor…si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!

Mahatma Gandhi

Oración por la Caridad

Oh, amado Jesús. Ayúdame a esparcir Tu fragancia por donde quiera que vaya.
Inunda mi alma con Tu Espíritu y Vida. Penetra y posee todo mi ser tan completamente, que mi vida entera sea un resplandor de la Tuya.
Brilla a través de mi y permanece tan dentro de mi, que cada alma con que me encuentre pueda sentir Tu presencia en la mía.
¡Permite que no me vean a mi sino solamente a Jesús! Quédate conmigo y empezaré a resplandecer como Tú, a brillar tanto que pueda ser una luz para los demás. La luz oh, Jesús, vendrá toda de Ti, nada de ella será mía; serás Tú quien resplandezca sobre los demás a través de mi. Brillando sobre quienes me rodean, permíteme alabarte como mas te gusta. Permíteme predicarte sin predicar, no con palabras sino a través de mi ejemplo, a través de la fuerza atractiva, de la influencia armoniosa de todo lo que haga, de la inefable plenitud del amor que existe en mi corazón por Ti.
Amen.

Teresa de Calcuta: la oración, primer servicio a los pobres

Cuando la Madre Teresa murió, el instituto de las Misioneras de la Caridad fundado por ella tenía 3.604 hermanas que habían pronunciado los votos religiosos, 411 novicias y 260 aspirantes a religiosas, y se había extendido por 119 países. En la última entrevista que concedió, publicada en la revista brasileña “Sem Fronteras”, le preguntaron: “¿Por qué entran tantas jóvenes en su congregación?”. Ella contestó con rapidez: “Creo que aprecian nuestra vida de oración. Rezamos cuatro horas al día. Además, ven lo que hacemos por los pobres. No es que sean trabajos importantes o impresionantes. Lo que hacemos es muy discreto, pero nosotros lo hacemos por los más pequeños”.

El ser humano anda roto, dividido dentro de sí mismo, a consecuencia del pecado. Entre otras cosas, hemos dividido la oración y la vida, que van cada una por su lado. Los santos han recompuesto esta unidad. Como dice la Liturgia de los santos, “en ellos recobra el hombre la santidad primera que de ti había recibido”. Teresa de Calcuta, como tantos otros santos, da testimonio de esta unidad de vida.

ORACIÓN PARA APRENDER A AMAR

Señor, cuando tenga hambre,

dame alguien que necesite comida;

Cuando tenga sed,

dame alguien que precise agua;

Cuando sienta frío,

dame alguien que necesite calor.

Cuando sufra,

dame alguien que necesita consuelo;

Cuando mi cruz parezca pesada,

déjame compartir la cruz del otro;

Cuando me vea pobre,

pon a mi lado algún necesitado.

Cuando no tenga tiempo,

dame alguien que precise de mis minutos;

Cuando sufra humillación,

dame ocasión para elogiar a alguien;

Cuando esté desanimado,

dame alguien para darle nuevos ánimos.

Cuando quiera que los otros me comprendan,

dame alguien que necesite de mi comprensión;

Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí,

dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo,

vuelve mi atención hacia otra persona.

Haznos dignos, Señor,

de servir a nuestros hermanos;

Dales, a través de nuestras manos,

no sólo el pan de cada día,

también nuestro amor misericordioso,

imagen del tuyo.

Adoración de los Pastores al Niño Jesús (Evangelio de San Lucas)

Evangelio de San Lucas, cáp. 2.

 8 Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. 9 Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. 10 El ángel les dijo: “No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: 11 os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; 12 y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.” 13 Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: 14 “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.” 15 Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: “Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.” 16 Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; 18 y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. 19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. 20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.

Oración para el Domingo

Líbrame Señor, yo te lo ruego de todo corazón, de cuantos males pasados, presentes y futuros, tanto del alma como del cuerpo, puedan aquejarme, concediéndome por vuestra bondad la paz, la salud, la tranquilidad y cuanto pueda redundar en la honra y gloria vuestra. Sedme propicio, Dios y creador mío, y acordarme la paz y la salud durante mi vida, haciendo que esta vuestra criatura logre siempre estar asistida del socorro de vuestra misericordia y que no sea jamás esclava del pecado ni del temor de ninguna turbación; por el mismo Jesucristo vuestro hijo, nuestro Señor, que siendo Dios vive en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Así sea. Que la paz del Señor sea siempre contigo. Así sea. Que esta paz celeste, Señor, que has dejado a tus discípulos, permanezca siempre firme en mi corazón y sea siempre entre mis enemigos y yo como muralla infranqueable. Que la paz Señor, su cara, su cuerpo me ayuden y protejan mi alma y mi cuerpo. Así sea. Cordero de Dios, nacido de la Virgen María, que al estar en la cruz has lavado al mundo de sus pecados, ten piedad de mi alma y de mi cuerpo; Cristo Cordero de Dios, inmolado por el bien del mundo, ten piedad de mi alma y de mi cuerpo; Cordero de Dios, por el cual todos los fieles han sido salvados, dadme tu paz eterna así en la vida de la muerte como en la muerte de la vida. Así sea.