Saludo a la Bienaventurada Virgen María

Salve, Señora, santa Reina,

Santa Madre de Dios, María,

que eres Virgen hecha Iglesia,

y elegida por el Santísimo Padre del Cielo,

que te consagró con su Santísimo Hijo amado

y el Espíritu Santo Paráclito,

en la que estuvo y está

toda la plenitud de la gracia y todo bien.

Salve, palacio suyo;

Salve, tabernáculo suyo;

Salve, casa suya.

Salve, vestidura suya;

Salve, esclava suya;

Salve, Madre suya;

y vosotras todas, santas virtudes,

que por la gracia e iluminación del Espíritu Santo

sois infundidas en los corazones de los fieles,

para que de los no creyentes hagáis fieles a Dios.

San Francisco de Asís

Anuncios

Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida y dulzura y esperanza nuestra:
Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!

V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Salve

/>Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida y dulzura y esperanza nuestra:
Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!

V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.