Via Crucis – 1ª Estación – Jesús ora en Getsemaní



“Llegados a una finca que se llama Getsemaní, dijo a sus discípulos: -Sentaos aquí mientras yo voy a orar. Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, empezó a sentir horror y angustia, y les dijo: -Me muero de tristeza; quedaos aquí y estad en vela. Adelantándose un poco, cayó en tierra, pidiendo que si era posible se alejase de él aquella ora; decía: -¡Abba! ¡Padre! Todo es posible para ti, aparta de mí este trago, pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tu quieres”   (Mc. 14, 32-36)

Oración:

Señor Jesús. ¡cuántas veces te he dicho “aparta de mí este cáliz”!  Dame la fuerza necesaria para aceptar tu voluntad sobre mí, para ser obediente a tus designios. Señor, ¡enséñame tu camino! Y que no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Jueves Santo (Significado y oración)

Tres son los dones que Jesús nos dejó en esa noche y que son nuestra riqueza:

El primero es el de la Eucaristía. Pan y vino en sus manos se nos dan como cuerpo y sangre suyos, memorial de su pasión y por lo tanto presencia, ofrenda sacrificial y banquete de comunión.

El segundo fue el sacerdocio. Jesús constituyó sacerdotes a los apóstoles, los capacitó para hacer presente el misterio mismo de la pascua suya: Haced esto como memorial mío. Era un don, como el de la Eucaristía. Era una gracia, al servicio de esa presencia, que sólo en su nombre se puede evocar y actualizar.

El tercer don es el mandamiento nuevo del amor. Tan nuevo que lo estrenó Jesús; tan original que lo hizo típicamente suyo. Y le dio la medida máxima, hasta dar la vida por nosotros. Nos reveló un estilo de vida, un signo evidente de nuestra vinculación a él. Lo proclamó santo y seña de sus discípulos. Un amor que viene de la Eucaristía, por imitación en la entrega y por la efusión de su Espíritu de amor, sin el cual no seríamos capaces de amar.

Oración final

Señor Jesús, que en este día en que celebramos tu última cena y la institución de la Eucaristía, seamos capaces de captar el profundo sentido que, en este día, nos dejaste a todos los cristianos, y como seguidores tuyos sepamos agradecer tu entrega generosa partiéndote y repartiéndote como pan y vino. Gracias Señor por tu deseo de quedarte con nosotros para siempre en la Eucaristía. Que nunca dejemos de luchar por amarnos unos a otros y hacer realidad tu último y único mandato.